Cuando el pan tradicional se encuentra con la cultura pop: ¡la audaz transformación de Paillasse!
El mercado de la panadería está evolucionando, y algunas marcas históricas han decidido romper con los códigos tradicionales. Es el caso de Paillasse, la célebre marca del grupo Pouly, que está llevando a cabo una transformación completa impulsada por su dirección.¿El objetivo? Dejar atrás los clichés anticuados y conquistar a una nueva generación de amantes del buen pan.
Redefinir la identidad: adiós a las espigas de trigo y a los manteles de cuadros
Durante demasiado tiempo, la marca estuvo asociada a una imagen envejecida —la famosa cesta de mimbre y el mantel de cuadros vichy—. Hoy, Paillasse ha decidido reinventarse apostando por un posicionamiento “pop”, moderno y orgullosamente suizo.
Para lograrlo, su estrategia de revitalización se articula en torno a varias iniciativas clave:
– El rebranding de las tiendas: Los 18 puntos de venta de Aimée Pouly en la Suiza francófona han pasado a llamarse «Paillasse 1993», con el objetivo de reforzar la marca principal. Esta transformación incluye una nueva oferta —productos de panadería y restauración para consumir en el establecimiento—, colores pop y una identidad visual original y desenfadada.
– Una experiencia sensorial inédita: La marca apuesta por el oído —un sentido poco explotado en el mundo de la panadería— mediante originales creaciones musicales y playlists inspiradas en ambientes festivos.
– La idea se acerca a la de un auténtico “alimento reconfortante”: un producto familiar, reconfortante y fácilmente reconocible, asociado a recuerdos y momentos de convivencia.
– La autenticidad suiza como estandarte: Anticipándose a la normativa sobre el etiquetado obligatorio del origen de los productos, Paillasse apuesta por el “Made in Switzerland” para diferenciarse de la competencia internacional.
Un modelo entre tradición y expansión internacional
Detrás de este aire de modernidad se encuentra una organización sólida y estructurada, capaz de proyectarse mucho más allá de las fronteras suizas: un modelo suizo… que viaja:
– Un fuerte arraigo local: Un obrador principal situado en la Suiza francófona emplea a cerca de 40 personas y abastece los 18 puntos de venta del grupo, además del mercado mayorista. La empresa también comercializa entre unos 200 panaderos suizos, conocidos como los «Paillasseurs», cinco mezclas de harinas Paillasse: Claire, Foncée, Rustique, Celtique y UrDinkel (espelta pequeña). Además de sus propias gamas de productos, estas panaderías independientes elaboran productos Paillasse bajo licencia.
– Una red mundial: Presente en 20 países —desde Alemania hasta Estados Unidos, pasando por Irak o Uzbekistán—, la marca exporta su saber hacer mediante un sistema de concentrados de harina y un acompañamiento técnico personalizado para sus panaderos asociados.
Al combinar un producto cotidiano y reconfortante con una comunicación audaz, Paillasse demuestra que la panadería tradicional todavía tiene mucho que ofrecer… y, sobre todo, ¡un futuro decididamente moderno!Al final, modernizar el pan quizá no signifique necesariamente cambiar el producto.
También puede consistir, sencillamente, en cambiar la manera de contarlo, de consumirlo y de compartirlo.
¿Y si mañana el pan también tuviera su propia playlist?
¡Crust Me Baby! ¿El próximo hit de DJ Baguette? Descubre la playlist aquí: https://www.paillasse.ch/playlist/